Hay algo importante que quiero contarte a ti que no sabes quién soy y a ti que sí, que me conoces o me viste en algún lugar.
Mi nombre es Violeta Serrano y, después de vivir en Barcelona, Madrid y Buenos Aires, decidí construir mi casa sobre el suelo de la antigua huerta de mis abuelos, en la Maragatería, un rincón mágico del noroeste de España, en León.
En los últimos años he publicado cinco libros, ganado premios, dirigido proyectos formativos en grandes grupos, ofrecido conferencias e incluso trabajado como asesora en discurso y estrategia para el Gobierno de España.
Después de eso, me rompí.
Llegué demasiado lejos con sólo 36 años.
No había disfrutado los logros que tanto esfuerzo y energía me robaron o, quizás, no supe asimilar que lo relevante no era la meta, sino el camino y junto a quién decidía emprenderlo.
Pasé un tiempo de oscuridad que hace poco comprendí que no era otra cosa que una crisis, un cambio profundo que me llevaba a un nuevo lugar, mucho más luminoso y alineado con lo que ahora soy, con lo que probablemente siempre fui, con lo que me llevó a decidir construir mi casa en un territorio en el que solo había olvido para llenarlo de futuro, regenerando así la tierra y a mí misma. Una decisión difícil, pero valiente y fundamental.
Desde este lugar y desde mi experiencia profesional y vital he visto cómo cada vez más gente sufre de ansiedad, de estrés y siente, en el fondo, que su vida no tiene sentido. He comprendido que para lograr transformar ese dolor en plenitud y paz, el cambio debe ser individual e íntimo, a la vez que colectivo, pero que no será posible si no se parte de una conciencia profunda inicial.
Para llegar hasta ese punto virtuoso he creado SAVIA, un espacio de reequilibrio desde la raíz y sabiduría transformativa que llevaré a cabo honrando lo que soy: escritora, contadora de historias, comunicadora, poeta, como prefieras considerarme.
SAVIA será un lugar donde se practicará la conexión con la naturaleza, la creación consciente y el ejercicio de la escritura y la lectura.
Lo haré invitando a personas capaces de generar cambios para que nos acompañemos en este proceso que no termina nunca y que siempre está por empezarse, por mantenerse, por continuarse y expandirse si así lo deseas.
No te pido que seas escritor ni escritora, aunque podrías serlo.
Tampoco que vivas cerca de un entorno natural o en él.
Lo que quiero es que estés aquí, presente y en confianza.
Lo que me gustaría es que me acompañes en este camino para abrazar las emociones desde la fluidez que nos enseñan los ciclos de la tierra.
SAVIA es la sangre de las plantas.
La misma sangre que debemos regenerar en nuestros cuerpos para fluir y ser en reequilibrio con nuestra raíz transformando así nuestra vida y nuestro entorno.
Para que eso suceda encontrarás aquí 3 herramientas a tu disposición:
(1) El Club.
(2) La Escuela.
(3) El Ágora
¡Bienvenida, Savia!